Una historia natural
de nuestro país: Los Perros
Cimarrones
Asolaron nuestros campos después
de romper el "pacto social" que tenían con
el hombre que los trajo a estos territorios. Esos primeros perros
europeos -alanos, lebreles y mastines- llegaron en los barcos
de los primeros conquistadores y escaparon de las primeras poblaciones
-fuertes- asentadas en nuestra tierra.
Encontraron abundancia de comida, ausencia de predadores naturales
y se convirtieron en perros salvajes, llamados cimarrones es
decir una retroversión a su estado primitivo, que la
historia nos demostró se puede revertir.
Fueron entonces productos esos perros cimarrones de la cruza
de "un crisol de razas" europeas y por que no también
de la cruza con perros precolombinos, ese pudo haber sido quizás
el origen de nuestra raza autóctona.
La palabra cimarrón se aplica en nuestra América
a los animales domésticos -también a plantas-
que al dejar de depender del hombre para su subsistencia se
vuelven, en un determinado medio, a su forma y conducta más
primitiva.
Ese fenómeno natural no fue exclusivo
de los perros domésticos que llegaron con los españoles
y portugueses para ayudar en la conquista de tierras y riquezas,
ocurrió lo mismo con los caballo y vacunos introducidos
en estas tierras en al principio del siglo XVII por Hernandarias,
que dieron lugar a nuevas razas como nuestros conocidos caballos
y vacunos criollos.
Nuestros perros cimarrones fueron declarados
"plagas" del campo, a los pocos años de fundado
Montevideo en 1730 el Cabildo de la época da una orden
para combatirlos por el peligro que representaban para los primeros
pobladores instalados en la campaña aledaña a
la capital.
En 1779 nuestro héroe Artigas participa como Jefe de
Policía de Campaña en su exterminio y las crónicas
de la época dicen que en la barra del Arroyo Cebollati
se mataron más de 300 mil perros.
Los perros que sobrevivieron ganaron las sierras y los montes
al norte del departamento de Cerro Largo, en las Sierras de
Acegua y los Cerros Largos.
Desde esos días hasta el presente
mucho cambió, los "perros criollos" así
llamados, hicieron un nuevo pacto social con el hombre y se
volvieron compañeros del mismo en sus tareas rurales
y en la guarda de sus bienes en las zonas más rusticas
de esas tierras.
El hombre de campo los llevó a la ciudad y era común
verlos en las casas de Melo, verdadera cuna de estos magníficos
perros. Se produjo entonces ese fenómeno que los especialistas
llaman de reversión biológica, volviendo a ser
un perro doméstico al servicio del hombre moderno.
En la década del 60 nuestro Kennel
Club Uruguayo va al "rescate" de los perros cimarrones
uruguayos, reconociendo su valor en el trabajo con los vacunos,
en la guardia de su familia, en la caza mayor.
En estos días el perro Cimarrón Uruguayo nuestra
raza nacional está reconocido por la Federación
Cinológica Internacional como una de sus casi 350 razas
puras, después de casi medio siglo de haber comenzado
su rescate en las estancias de las rústicas sierras y
montes del noreste de nuestro país.
Dr. Francisco González Masias
Medico Veterinario
Miembro de la WDPA